La recta final hacia la celebración del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid se ha visto empañada por un conflicto urbanístico y medioambiental de gran calado. Lo que comenzó como un proyecto para albergar una cita de máxima categoría en el entorno de IFEMA ha chocado con la realidad de las vías pecuarias, caminos históricos protegidos que atraviesan la zona y que ahora se ven alterados por la infraestructura del trazado.

El choque entre la infraestructura y la trashumancia
El núcleo del problema reside en la Vereda de los Leñeros, un paso histórico para el ganado que cuenta con una protección legal específica y una anchura de 20 metros. Según denuncian grupos ecologistas y la oposición municipal, el trazado del circuito interfiere directamente con esta vía, obligando a una reubicación que, según las normativas vigentes, podría ser ilegal al invadir zonas verdes municipales o eliminar tramos de dominio público.

Soluciones polémicas para el trazado
Para resolver este bloqueo, las autoridades han propuesto un ecopuente que elevaría la vía pecuaria sobre la carretera M-11, conectándola con la Vereda de Valdecarros. Esta solución ha sido recibida con escepticismo por parte de asociaciones vecinales y ecologistas, quienes argumentan que el proyecto prioriza los intereses privados del evento deportivo sobre la integridad del suelo protegido. La disputa legal continúa, con colectivos como Liberum Natura preparando nuevas alegaciones ante la justicia para evitar que el precedente de modificar estas vías facilite futuras urbanizaciones en terrenos protegidos.



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