La transición hacia un ecosistema de videojuegos exclusivamente digital ha saltado al terreno político. Jean-Luc Mélenchon, candidato de Francia Insumisa para las elecciones de 2027, ha manifestado su rotunda oposición a la eliminación del formato físico, calificando esta tendencia como un ataque directo a los derechos de los consumidores.

El político ha criticado que, con la desaparición de los discos, los usuarios pierden la capacidad de prestar o revender sus títulos, subrayando que al pagar por un juego digital, el usuario no adquiere la propiedad real del producto. Para Mélenchon, el videojuego no debe ser tratado como una simple mercancía, sino como un bien cultural que requiere protección legislativa. Según ha avanzado, su equipo comenzará a trabajar en propuestas para garantizar los derechos de los jugadores a partir de 2027.
Una postura vinculada a la cultura y la industria
Esta no es la primera vez que el candidato francés muestra interés por el sector. Ya en 2017, defendió los videojuegos como una herramienta esencial para la formación y la cultura, destacando su capacidad para estructurar la imaginación humana. En aquel entonces, Mélenchon ya señalaba al sector como una pieza estratégica para el desarrollo de Francia.

La irrupción de este debate en la carrera electoral pone de relieve la creciente preocupación social ante el fin del soporte físico, un tema que ya ha generado movimientos como Stop Killing Games. Ante el avance de las políticas digitales de grandes compañías, la postura de Mélenchon sugiere que la protección de los derechos de propiedad digital podría convertirse en un punto clave en la agenda política de los próximos años, siguiendo la estela de otras naciones que ya consideran el gaming como un sector estratégico nacional.




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